Puntuación:
Las reseñas destacan «Naturaleza y conducta humanas» de John Dewey como una exploración profunda y accesible de la filosofía moral y el comportamiento social. Los lectores aprecian su profundidad y el innovador enfoque ético del autor, que reflexiona sobre la naturaleza humana desde un punto de vista pragmático. Sin embargo, algunos encontrarán el texto largo y desafiante en ocasiones, requiriendo una lectura cuidadosa.
Ventajas:⬤ Profundas reflexiones sobre la naturaleza humana y la moral
⬤ accesible y fácil de entender
⬤ valioso para lecturas repetidas
⬤ refrescante perspectiva de la ética
⬤ conecta las ideas filosóficas con la conducta humana práctica.
⬤ Extenso y puede ser repetitivo
⬤ puede ser difícil captar ciertos conceptos sin una lectura cuidadosa
⬤ algunos lectores señalan que requiere una lucha para comprometerse plenamente con la escritura original de Dewey.
(basado en 6 opiniones de lectores)
Human Nature And Conduct: An Introduction to Social Psychology, by John Dewey (1922)
Human Nature And Conduct
John Dewey
⬤ "Dale a un perro un mal nombre y cuélgalo". La naturaleza humana ha sido el perro de los moralistas profesionales, y las consecuencias concuerdan con el proverbio. La naturaleza del hombre ha sido vista con sospecha, con miedo, con miradas agrias, a veces con entusiasmo por sus posibilidades, pero sólo cuando éstas se ponían en contraste con sus realidades. Se la ha considerado tan malvada que la moralidad tenía que podarla y refrenarla, y se pensaba que sería mejor sustituirla por otra cosa. Se ha supuesto que la moralidad sería totalmente superflua si no fuera por la inherente debilidad, rayana en la depravación, de la naturaleza humana. Algunos escritores con una concepción más genial han atribuido el actual ennegrecimiento a los teólogos que han pensado honrar lo divino menospreciando lo humano. Sin duda, los teólogos han tenido una visión más sombría del hombre que los paganos y los laicistas. Pero esta explicación no nos lleva muy lejos. Al fin y al cabo, estos teólogos son humanos, y no habrían tenido influencia si el público humano no les hubiera respondido de alguna manera. La moral se ocupa en gran medida de controlar la naturaleza humana. Cuando intentamos controlar algo, somos muy conscientes de lo que se nos resiste. Así que los moralistas se vieron inducidos, tal vez, a pensar que la naturaleza humana era malvada por su renuencia a ceder al control, su rebeldía bajo el yugo.
Pero esta explicación sólo plantea otra pregunta. ¿Por qué la moral estableció reglas tan ajenas a la naturaleza humana? Los fines en los que insistía, las normas que imponía, eran al fin y al cabo fruto de la naturaleza humana. ¿Por qué, entonces, la naturaleza humana les tenía tanta aversión? Además, las normas sólo pueden ser obedecidas y los ideales realizados en la medida en que apelan a algo en la naturaleza humana y despiertan en ella una respuesta activa. Los principios morales que se exaltan degradando la naturaleza humana se suicidan. O bien involucran a la naturaleza humana en una guerra civil interminable, y la tratan como un lío sin esperanza de fuerzas contradictorias. Nos vemos obligados, pues, a considerar la naturaleza y el origen de ese control de la naturaleza humana del que se ha ocupado la moral. Y el hecho que se nos impone cuando planteamos esta cuestión es la existencia de clases. El control ha sido conferido a una oligarquía. La indiferencia a la regulación ha crecido en la brecha que separa a los gobernados de los gobernantes. Padres, sacerdotes, jefes, censores sociales han proporcionado objetivos, objetivos que eran ajenos a aquellos a los que se les imponían, a los jóvenes, a los laicos, a la gente corriente, unos pocos han dado y administrado normas, y la masa ha obedecido de forma pasable y con desgana. Todo el mundo sabe que los niños buenos son aquellos que causan el menor problema posible a sus mayores, y puesto que la mayoría de ellos causan una buena cantidad de molestias, deben ser traviesos por naturaleza.
En general, las buenas personas han sido las que hacían lo que se les ordenaba, y la falta de cumplimiento entusiasta es señal de que algo falla en su naturaleza.
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Última modificación: 2024.11.14 07:32 (GMT)