Good Health And How We Won It: The New Hygiene
Hace diez años, cuando estudiaba en la universidad, fui víctima de una enfermedad nueva y de moda llamada "la grippe". Recuerdo muy bien la fecha, porque era la primera vez que enfermaba en catorce años; la última dificultad había sido la tos ferina. Muchas veces he tenido ocasión de recordar la entrevista con el último médico al que fui a ver. Le hice una proposición que podría haber cambiado todo el curso de mi vida futura, si él hubiera sido capaz de entenderla.
Le dije: "Doctor, se me ha ocurrido que me gustaría que alguien que sepa del cuerpo me examinara a fondo y me dijera cómo vivir". Recuerdo su mirada de perplejidad. "¿Le pasaba algo antes de este ataque? "preguntó. "Nada que yo sepa", respondí; "pero a menudo he reflexionado que la forma en que estoy viviendo no puede ser perfecta; y quiero sacar de mi cuerpo y de mi mente todo lo que pueda. Me gustaría saber, por ejemplo, qué cosas debo comer".
"Tonterías", me interrumpió. "Tú sigue viviendo como hasta ahora y no te pongas a pensar en tu salud".
Así que me marché y descarté la idea. La había planteado con mucha desconfianza; por lo que yo sabía, era totalmente original y no estaba seguro de cómo la recibiría un médico. Todos los médicos de los que había oído hablar eran personas que te curaban cuando estabas enfermo; pedirle a uno que te atendiera cuando estabas bien y te ayudara a mantenerte bien era aprovecharse injustamente de la profesión.
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Última modificación: 2024.11.14 07:32 (GMT)