Puntuación:
El libro proporciona un análisis exhaustivo de los regímenes autoritarios competitivos, ofreciendo un marco teórico y estudios de casos que detallan su evolución y los factores que influyen en su estabilidad y transición. Aunque varias reseñas elogian su claridad y sus aportaciones académicas, hay críticas sobre su sesgo ideológico y la percepción de parcialidad.
Ventajas:⬤ Marco innovador para entender los regímenes autoritarios competitivos.
⬤ Estilo de redacción claro y atractivo.
⬤ Estudios de caso detallados de 35 regímenes.
⬤ Ofrece ideas sobre el impacto de los factores internacionales y nacionales en la democratización y la estabilidad autoritaria.
⬤ Considerado de lectura obligada para los interesados en la democracia y las transiciones de régimen.
⬤ Algunos encuentran el libro aburrido a pesar de su importante temática.
⬤ El título puede inducir a error; se centra más en los efectos internacionales que en el autoritarismo competitivo en su conjunto.
⬤ Se percibe un sesgo ideológico hacia la política exterior estadounidense en la promoción de la democracia.
⬤ Algunas críticas a la objetividad científica de los autores y al encuadre de los modelos de gobernanza emergentes, especialmente en referencia a China.
(basado en 8 opiniones de lectores)
Competitive Authoritarianism: Hybrid Regimes After the Cold War
Los regímenes autoritarios competitivos -en los que los autócratas se someten a elecciones multipartidistas significativas pero cometen graves abusos democráticos- proliferaron en la era posterior a la Guerra Fría. Basándose en un estudio detallado de 35 casos en África, Asia, América Latina y la Eurasia poscomunista, este libro explora el destino de los regímenes autoritarios competitivos entre 1990 y 2008.
En él se constata que cuando los vínculos sociales, económicos y tecnocráticos con Occidente eran amplios, como en Europa del Este y América, el coste externo de los abusos llevó a los gobernantes a ceder el poder en lugar de tomar medidas enérgicas, lo que condujo a la democratización. Cuando los vínculos con Occidente eran limitados, la presión democratizadora externa era menor y los países rara vez se democratizaban.
En estos casos, los resultados del régimen dependieron del carácter del Estado y de las organizaciones del partido gobernante. Cuando los gobernantes poseían estructuras de partido coercitivas, desarrolladas y cohesionadas, podían frustrar los desafíos de la oposición, y los regímenes autoritarios competitivos sobrevivían; cuando los gobernantes carecían de tales herramientas organizativas, los regímenes eran inestables y rara vez se democratizaban.
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Última modificación: 2024.11.14 07:32 (GMT)