Puntuación:
Actualmente no hay opiniones de lectores. La calificación se basa en 2 votos.
SWEET SORROW - with Detective John Bowers
El quinto libro de la serie del detective John Bowers nos sitúa en el escenario de un trágico robo de coche para encontrar a una joven madre muerta a tiros en su coche aparcado. Los policías de Homicidios de la Comisaría Central descubren un caso que parece un robo de coche. Hay una joven madre desplomada al volante con un agujero sangriento en la cabeza. Pero sin arma, sin casquillos, sin huellas, no va a ser un arresto fácil.
Pero cuando el equipo completo de forenses aparece y examina las pruebas, resulta ser algo que no se supone que sea. Se trata de un asesinato premeditado en el que el asesino intenta despistar a la policía. El equipo de homicidios tiene que seguir las embarradas huellas que dejó el asesino. Pero no hay mucho que seguir. Las escasas pruebas forenses con las que trabajar les obligan a salir a la calle y buscar respuestas a la antigua usanza.
Su primer trabajo es convencer al comandante de la comisaría central de que el asesinato no es un robo de coche y ni siquiera es lo que parece un crimen aleatorio. Se trata de un asesinato capital con ánimo de lucro, y Bowers y Raye pueden presentar su caso mediante argumentos sólidos y circunstanciales. Pero el comandante y el fiscal exigen que presenten pruebas forenses sólidas para convencer a un jurado de que los condene.
En medio de una investigación frustrante, se produce un robo de coche al otro lado de la ciudad con un abogado de nota muerto como víctima. Los detectives se ven obligados a abandonar su caso principal y a resolver el del robo del coche. Tardan un tiempo en convencer a sus superiores de que el verdadero robo no tiene nada que ver con el caso principal.
Cuando por fin consiguen esposar a su principal sospechoso y cerrar el caso, una explosión les golpea con la cruda realidad: ningún caso se cierra con todos los puntos y las cruces con los que las novelas cierran el trato. Ni los lectores ni los policías se lo esperaban. Es un recordatorio de que incluso los buenos policías llevan anteojeras de vez en cuando.
© Book1 Group - todos los derechos reservados.
El contenido de este sitio no se puede copiar o usar, ni en parte ni en su totalidad, sin el permiso escrito del propietario.
Última modificación: 2024.11.14 07:32 (GMT)