Puntuación:
El libro explora el impacto de las epidemias, en particular la peste de Justiniano, en la Edad Oscura, presentando una mezcla de ensayos académicos que ofrecen nuevas perspectivas y metodologías. Mientras que algunos lectores lo encuentran muy informativo y atractivo, otros lo critican por falta de coherencia y profundidad en las pruebas.
Ventajas:Ofrece nuevos enfoques metodológicos, buen recurso inicial sobre la peste de Justiniano, atractivo y completo para los interesados en el tema, generalmente elogiado como informativo y bien escrito.
Desventajas:Carece de pruebas objetivas sustanciales, los niveles de interés de los capítulos varían, algunos lectores lo encuentran demasiado académico y poco claro, poco consenso sobre cuestiones históricas clave, no amplía significativamente los conocimientos existentes.
(basado en 8 opiniones de lectores)
Plague and the End of Antiquity: The Pandemic of 541-750
La peste fue un factor clave en el ocaso de la Antigüedad y el comienzo de la Edad Media.
Ocho siglos antes de la peste negra, una pandemia de peste asoló las tierras que rodeaban el mar Mediterráneo y llegó a extenderse hasta Persia, al este, y hasta las Islas Británicas, al norte. Persistió esporádicamente desde 541 hasta 750, el mismo periodo que presenció la configuración distintiva del Imperio bizantino, un nuevo protagonismo del papado romano y del monacato, los inicios del Islam y la meteórica expansión del Imperio árabe, el ascenso de la dinastía carolingia en la Galia franca y, no por casualidad, los comienzos de una ética positiva del trabajo en el Occidente latino.
En este volumen, el primero sobre el tema, doce estudiosos de diversas disciplinas -historia, arqueología, epidemiología y biología molecular- han elaborado un exhaustivo relato de los orígenes, la propagación y la mortalidad de la pandemia, así como de sus efectos económicos, sociales, políticos y religiosos. Los historiadores examinan fuentes escritas en diversas lenguas, como el árabe, el siríaco, el griego, el latín y el irlandés antiguo. Los arqueólogos analizan fosas funerarias, pueblos abandonados y proyectos de construcción abortados.
Los epidemiólogos utilizan las fuentes escritas para rastrear los medios y la velocidad de transmisión de la enfermedad, la mezcla de vulnerabilidad y resistencia que encontró y los patrones de reaparición a lo largo del tiempo. Por último, los biólogos moleculares, recién llegados a este tipo de investigación, se han convertido en pioneros de la paleopatología, buscando formas de identificar patógenos en restos humanos del pasado remoto".
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Última modificación: 2024.11.14 07:32 (GMT)