Puntuación:
El libro «La ecuación del buen país», de Simon Anholt, ha sido ampliamente elogiado por su inspiradora y perspicaz exploración de la ciudadanía global, la colaboración y la interconexión de las naciones. Combina anécdotas personales, humor y análisis reflexivo, animando a los lectores a tomar medidas prácticas para mejorar el mundo. Sin embargo, algunas críticas mencionan que el libro puede ser excesivamente anecdótico y carecer de profundidad en ciertas áreas.
Ventajas:⬤ Una escritura inspiradora y atractiva
⬤ una narración humorística y cercana
⬤ ofrece soluciones concretas y una visión de los problemas mundiales
⬤ subraya la importancia de la colaboración y la sensibilidad cultural
⬤ oportuno y relevante en el contexto actual
⬤ fomenta el pensamiento crítico y la acción para el cambio.
⬤ Algunos lectores lo consideran demasiado anecdótico y carente de rigor académico
⬤ unos pocos creen que sufre una crisis de identidad en cuanto a su género
⬤ puede requerir actualizaciones debido a la rápida evolución del panorama mundial
⬤ no todos los ejemplos han envejecido bien.
(basado en 22 opiniones de lectores)
The Good Country Equation: How We Can Repair the World in One Generation (16pt Large Print Edition)
Anholt no sólo explica los retos a los que se enfrenta el mundo con una claridad única, sino que aporta soluciones realmente nuevas, informativas, prácticas e innovadoras. El libro es de lectura obligada para cualquiera que se preocupe por el futuro común de la humanidad.
S. E. Mohamed Abdullahi Mohamed (Farmaajo), Presidente de la República Federal de Somalia ¿Por qué no funciona el mundo? ¿Por qué, a pesar de todo el poder, la tecnología, el dinero y los conocimientos que ha acumulado la humanidad, seguimos siendo incapaces de vencer retos globales como el cambio climático, la guerra, la pobreza, la migración, el extremismo y la desigualdad? Simon Anholt lleva décadas ayudando a países desde Austria a Zambia a mejorar su posición internacional.
A través de coloridas descripciones de sus experiencias -cenar con Vladimir Putin en su casa de campo, acompañar a un grupo de asesores de Felipe Calderón en su primer viaje en metro por Ciudad de México, visitar un nuevo y hermoso hospital público en Afganistán que nadie usaba porque estaba en territorio controlado por los talibanes- cuenta cómo empezó a encontrar respuestas a esa pregunta. Finalmente, Anholt dio con la Ecuación del Buen País, una fórmula para fomentar la cooperación internacional y reinventar la educación en una era globalizada.
Anholt ofrece incluso un argumento "egoísta" a favor de la cooperación: demuestra que genera buena voluntad, que a su vez se traduce en un aumento del comercio, la inversión extranjera, el turismo, la atracción de talentos e incluso el éxito electoral nacional. Anholt insiste en que podemos cambiar el comportamiento de los países y la educación de las personas en una sola generación, porque es todo el tiempo que tenemos.
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Última modificación: 2024.11.14 07:32 (GMT)