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A mis hermanos les arrebataron la vida demasiado pronto. Yo quedé destrozado, asustado y ciego, pero perdono.
El perdón nos libera de nosotros mismos, nos ahorra el coste de la ira y nos libera del odio. Perdonar no es renunciar a un derecho de posesión. Es como una medicina que libera el alma.
La falta de perdón envenena nuestras vidas, nos roba la alegría y pone en peligro nuestras relaciones. Lo peor de todo es que cierra la puerta a la gracia de Dios.
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Última modificación: 2024.11.14 07:32 (GMT)