Puntuación:
Las reseñas del libro de James Keenan destacan su enfoque liberador e informativo de la teología moral, señalando su atención al papel de la conciencia, el contexto histórico y las figuras clave de la teología moral. Sin embargo, las críticas subrayan que el libro presenta una visión desequilibrada de la historia y carece de aplicación práctica para algunos lectores.
Ventajas:⬤ Perspectiva liberadora sobre la toma de decisiones morales y la importancia de la conciencia.
⬤ Sólido método histórico y profundidad de contenido.
⬤ Estilo de escritura accesible que amplía la comprensión de la teología moral.
⬤ Se considera una contribución significativa al campo, con potencial para convertirse en un clásico.
⬤ Algunos críticos consideran que presenta una visión desequilibrada de la historia moral católica.
⬤ Ciertas conjeturas y críticas del texto se consideran irrelevantes o controvertidas.
⬤ El libro puede ser demasiado avanzado para principiantes y carece de enfoque en ética aplicada.
(basado en 5 opiniones de lectores)
A History of Catholic Moral Theology in the Twentieth Century
Se trata de un estudio histórico de la ética teológica católica romana del siglo XX (también conocida como teología moral). La tesis es que sólo a través de la investigación histórica podemos comprender realmente cómo el campo más conservador y negativo de la teología católica a principios del siglo XX pudo convertirse a finales del mismo en el más innovador.
El siglo XX comienza con la traducción a la lengua vernácula de los manuales de moral. Tras examinar los manuales de Thomas Slater y Henry Davis, Keenan se centra en tres obras y en una síntesis culminante de innovación, todas ellas desarrolladas antes, durante y poco después de la Segunda Guerra Mundial. El primero, de Odon Lottin, se pregunta si la teología moral es adecuadamente histórica; Fritz Tillmann, si es adecuadamente bíblica; y Gerard Gilleman, si es adecuadamente espiritual.
Bernard Haering integra estas aportaciones en su Ley de Cristo. Por supuesto, personas como Gerald Kelly y John Ford en los EE.UU. son como algunos moralistas en otros lugares, guardianes clásicos, censurando la innovación.
Pero con la Humanae vitae, y las sucesivas encíclicas, obispos y papas rechazan la dirección de los teólogos morales. Al mismo tiempo, los teólogos morales, como Josef Fuchs, se preguntan si el lugar de la verdad moral está en las enseñanzas continuas y universales del magisterio o en el juicio moral de la conciencia informada. En su avance hacia una apreciación más profunda de su campo como formadores de conciencias, se vuelven más profundamente hacia la experiencia local, donde continúan su labor de innovación.
Posteriormente, cada continente da lugar a sus propias respuestas: En Europa hablan de autonomía y personalismo; en América Latina, de teología de la liberación; en América del Norte, de feminismo y teología católica negra; y, en Asia y África, de un profundo interculturatismo poscolonial. Al final afirmo que, en su naturaleza, la ética teológica es histórica e innovadora, pues busca la verdad moral para la conciencia buscando hablar transculturalmente.
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Última modificación: 2024.11.14 07:32 (GMT)