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Virtuosismo en primera fila del arte contemporáneo.
Ya muy al principio de su carrera artística, Georg Baselitz mostró un gran interés por el grabado. En 1965, como becario en la Villa Romana de Florencia, empezó a coleccionar al manierista italiano Parmigianino. En una entrevista explicó Me gustaba el grabado por dos razones: En primer lugar, es la forma fija más sencilla de realizar una idea artística. En segundo lugar, está hecho para gente con poco dinero, para gente corriente.
Sus primeros aguafuertes datan de 1963-64, las xilografías de 1966 y los linograbados de 1977, obras que Johannes Gachnang publicó en su mayoría en blanco y negro en un catálogo razonado de dos volúmenes (Vol. I: 1963-1974; Vol. II: 1974-1982). El proceso de catalogación está en curso. Los volúmenes I y II se reeditarán en un futuro lejano, modificados con información inédita.
Al igual que sus pinturas y esculturas, sus obras gráficas también abordan temas como héroes, pastores, águilas, árboles y otros. El libro que nos ocupa reúne, con ilustraciones en color a lo largo de toda la obra y con una brillantez técnica única, los números de obra de 1983-1989. No cabe duda de que la obra gráfica de Baselitz no tiene nada que envidiar a su obra pictórica y escultórica. El artista no sólo ha llegado al corazón del medio en la diversidad de sus diferentes enfoques y soluciones técnicas durante varias décadas, sino que su virtuosismo sin parangón lo ha situado en la vanguardia del arte del modernismo de posguerra.
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Última modificación: 2024.11.14 07:32 (GMT)