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El libro «El Estado imposible», de Wael Hallaq, ofrece una crítica exhaustiva y desafiante de la modernidad a través de la lente de la gobernanza islámica, explorando las deficiencias morales del Estado contemporáneo en comparación con los ideales de la sharia. Destaca por su profundidad y rigor intelectual, atractivo para quienes cuestionan los fundamentos de las normas sociales modernas. Sin embargo, algunos lectores consideran que el estilo de redacción es abstracto y denso, lo que dificulta su comprensión.
Ventajas:⬤ Bien documentado y exhaustivamente referenciado
⬤ ofrece una crítica profunda de la política y la gobernanza modernas
⬤ invita a la reflexión, desafiando a los lectores a reconsiderar sus suposiciones
⬤ presenta una interesante comparación entre la Sharia y los sistemas estatales modernos
⬤ estilo de escritura accesible y atractivo para algunos
⬤ rico contenido intelectual con diversas fuentes.
⬤ El estilo de redacción, abstracto y complejo, puede resultar difícil y requiere un esfuerzo considerable para entenderlo
⬤ algunos lectores lo encuentran tedioso, especialmente en ciertas secciones
⬤ el título puede inducir a error, ya que implica un enfoque en la ley islámica en lugar de críticas filosóficas más amplias
⬤ carece de una alternativa clara al secularismo.
(basado en 17 opiniones de lectores)
The Impossible State: Islam, Politics, and Modernity's Moral Predicament
Wael B. Hallaq sostiene con valentía que el "Estado islámico", juzgado según cualquier definición estándar de lo que representa el Estado moderno, es a la vez imposible e intrínsecamente contradictorio. Comparando las historias jurídicas, políticas, morales y constitucionales del islam premoderno y de Euroamérica, concluye que la adopción y la práctica del Estado moderno resultan muy problemáticas para los musulmanes modernos. También critica de forma más amplia el predicamento moral de la modernidad, que hace imposible cualquier proyecto que se apoye únicamente en fundamentos éticos.
El Estado moderno no sólo adolece de graves problemas jurídicos, políticos y constitucionales, argumenta Hallaq, sino que además, por su propia naturaleza, configura un sujeto incompatible con lo que significa ser musulmán o vivir como musulmán. Según los criterios islámicos, las tecnologías estatales del yo carecen gravemente de sustancia moral, y el Estado islámico actual, como muestra Hallaq, ha hecho muy poco por promover una forma aceptable de auténtico gobierno de la sharia. Las batallas constitucionales de los islamistas en Egipto y Pakistán, los fracasos jurídicos y políticos islámicos de la Revolución iraní y otras decepciones similares ponen de manifiesto este hecho. Sin embargo, el Estado sigue siendo el modelo preferido de los islamistas y los ulemas (clérigos musulmanes).
Para ofrecer a los musulmanes un camino hacia la realización de la buena vida, Hallaq recurre a los ricos recursos morales de la historia islámica. Por el camino, demuestra que las "crisis del islam" políticas y de otro tipo no son exclusivas del mundo islámico ni de la religión musulmana. Estas crisis son parte integrante de la condición moderna tanto de Oriente como de Occidente, y al reconocer estos paralelismos, los musulmanes pueden relacionarse de forma más productiva con sus homólogos occidentales.
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Última modificación: 2024.11.14 07:32 (GMT)